El sistema nos asfixia. Entra en nuestras vidas como el agua  por las hendijas. Se filtra. Avanza. Nos acorrala. Esa es la premisa, cualquiera sea su naturaleza política.
Existe uno, que es en el que crecimos, que tiene figuras de autoridad inexorables. Una de ellas : la mítica barra brava de Josė Barrita, el abuelo. La otra, más aceptada socialmente: La Maestra, jerárquica, sabia, absolutista, poderosa e instalada como una Diosa de la Sabiduría en el pedestal de los pupitres, ahí está ella parada, cuaderno en mano. Y de este lado de la clase, el resto, los mortales, los alumnos. Juntos pero distintos. Iguales pero enfrentados. Los que saben y los que aprenden.
La maestría de esta película pasa precisamente por detectar este esquema de relaciones de poder y ubicarlo en Eslovaquia en el 83, donde las siglas de la CCCP estampadas sobre buzos de Adidas que hoy se ven por las grandes capitales de la moda, eran el uniforme  cotidiano de clase trabajadora. Allí en la patria comunista de los early ochentas, una nueva maestra del régimen se presenta como titular en un aula colmada de niños pre adolescentes con las problematicas de sus despertares naturales en el marco de un mundo que empezaba a girar hacia un lado incierto. Y con grandes aciertos, el film nos sorprende con una trama que va y viene sobre los hechos traumáticos que la maestra está haciendoles vivir a un par de niños a causa de algunos favores que sus padres no le están haciendo, actividades extra curriculares f tales como hacerle las compras, o arreglarle el depósito del baño o simplemente acompañarla en sus noches de soledad.
Estrucurada sobre una reunión de padres y la búsqueda desesperada de algunos padres de correrla de su cargo, la historia nos va metiendo de lleno en un entramado de emociones que son atemporales y se convierte en una gran metáfora de los sistemas que nos oprimen y la manga de obsecuentes aliados que en post de su beneficio envenan la existencia.
Entonces uno no puede dejar de pensar en los hijos de uno y en la escuela a la que los manda. En los grupos de padres del whatsapp, y en los séquitos de madres silenciosas que se forman en las sombras de las tan ponderadas maestras. La patria matriarcal que ensancha el utero lleno de placenta didáctica para gestar fetos educativos que nazcan sobre las bases y principios de la correcta educación. Y así nos encontramos con una obra de arte necesaria como el primario para el buen entendimiento de lo que sucede en las sociedades actuales sin importar el sistema, pedagógico y político sobre el que se ampare.
La maestra es un viaje de ida que le va a cambiar para siempre la percepción de la educación, si es que usted es un torturado sistémico. En una menor medida usted tal vez simplemente se verá movilizado por las extorsiones de los regimenes totalitarios. Y sino finalmente, se irá puteando del cine porque se perdió de ver a Del Moro y sus burros hablando de cualquier cosa exigiendo que protejamos a nuestros tan queridos maestros.
A mi le voy a contar, me quedó el pochoclo atragantado, con ganas de depilarme las cejas y cantar a grito pelado hey teacher, leave the kids alone!
Al fin y al cabo, somos solo sólo otro ladrillo en la pared, con Mastercard en el bolsillo y una buena educación.

Juan Manuel D’Emilio